De un vientre vengo, Ofrenda de vida.
Ombligo mío, se una al tuyo mi Luna.
El acercó sus manos a donde todo palpita.
Vivos y Muertos comparten la mesa…
Nunca jamás solos, mis manos, las tuyas.
Que Ofrenden a un Dios, sin importarnos el nombre.
Mi mesa no tiene cuatro, Ni tres ni dos patas.
Debe tener sólo una; cuadrada y sólo una.
Naciendo del vientre. Giraste tu Cabeza torcida
Descansa, comparte. Él Siempre nos mira.
En tu vientre vierto. Mi ofrenda de Vida.

Texto por Rigoberto Orozco

You may also like

Back to Top