Como el Caracol,
su casa es Escultura.
Protégeme del Sol y déjame ver la Luna.
Sí perforas las piedras se puede escuchar el Cielo.
Aqui rezan serpientes, jaguares y tortugas. Vuelan mariposas, halcones, pavorreales...
Que bailen, Que ofrenden. Que rían, Que duerman, Que brinden. Que México. Mi Vida.
por Rigoberto Orozco.
Casa Caracol es un proyecto arquitectónico concebido como una re-interpretación contemporánea inspirada en las formas mesoamericanas y en la memoria cultural del Castillo de Tulum. Despertar nostalgia y, al mismo tiempo, dialogar con un presente contundente.
Me guío por la fuerte carga de identidad que nos ofrece nuestra herencia cultural y busco transmitir su espíritu a través de los materiales. Cada decisión formal responde a esa memoria colectiva, pero siempre desde un lenguaje arquitectónico nuevo y propio.
Cada acto constructivo lo justifico en un concepto simbólico de nuestra cultura, transformado en un diseño que pertenece a México y a mi herencia.
La sala inspirada en la serpiente emplumada, re-interpretada en piedra y enroscada. Sus ojos miran a ambos lados, protegiendo a quienes la habitan. Los escalones evocan su lengua, todo en una composición geométrica sencilla, rematada con un cuadro abstracto máterico de gran formato que realicé inspirándome en el cielo de Sian Ka’an.
En el centro yace una escultura/mesa en concreto, resultado de cinco meses de trabajo conceptual. A partir de un vaciado sobre el espacio negativo del receptáculo del Chac Mool —dar forma al vacío, la huella—, la pieza se transforma en una mesa brutalista: un homenaje respetuoso al pasado convertido en símbolo contemporáneo de encuentro. Pesada, anclada al suelo y al mismo tiempo ligera, encuentra sentido en el acto de compartir.
Casa Caracol no es un templo, sino un hogar contemporáneo. No es una reproducción arqueológica, sino una obra que transforma símbolos culturales en arquitectura habitable.
®Fotografias por Jaime Navarro